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Cómo estructurar un criadero: 3. Formar un criadero basándonos en familias ya establecidas.
Estructurar un criadero no es nada fácil; no obstante, voy a seguir poniendo encima de la mesa elementos que nos sirvan a todos para una mejor comprensión.
Antes de seguir profundizando en las distintas estructuras que iremos viendo, hay un elemento que no quiero olvidar ni dejar a un lado, por la importancia que en sí tiene, y es la figura del criador.Yo puedo exponer formas y maneras de hacer que pueden ser válidas para criadores noveles (con ese objetivo nació La cocina del roller), pero es probable que para algunos criadores más adelantados sean de escaso interés. Bueno, esto entra dentro de lo normal y no hay que alarmarse. Es por eso que, con vuestro permiso, voy a establecer tres grupos de criadores en función del tiempo que llevan en la cría de nuestro canario.
Los noveles, en pleno proceso de aprendizaje, tanto en la forma de cría específica para canarios cantores, como del conocimiento de los giros que conforman su canto y de la gran desconocida, la genética, estarían en una franja de tiempo estimada entre tres o cuatro años. Son cuatro años donde se cría con gran ilusión, dejándose aconsejar en la mayoría de los casos y, por lo general, con animales de distintas procedencias; y todo ello con una bonita meta: conseguir campeones.
Superada esa banda de tiempo inicial, si el criador sigue trabajando con sus canarios, entrará en una segunda franja que podríamos establecer en unos diez años, donde ya ha aparcado los bandazos iniciales y empieza a fundamentar su trabajo en el criadero con enfoques más amplios, ambiciosos; lo mismo en la cría como en los resultados que siempre ha querido obtener. Ya empieza a conformar un método particular de cría en función de lo que hasta ahora ha aprendido con el paso del tiempo y en función del interés o empeño que ponga.
Esta es la franja de tiempo en la que, si tenemos veinte criadores, seguro que tendremos veinte métodos o formas de encarrilar un criadero totalmente distintas (cada maestrillo tiene su librillo). Son unos años en los que el criador, si no ha encontrado lo que buscaba inicialmente, empezará a picar distintas flores, como hacen las abejas, para ver si… Utilizará fórmulas que ha oído comentar a unos u otros criadores y, si su trabajo no alcanza la meta que se marcó inicialmente, volverá a cambiar las formas y, lo que es peor, cambiará hasta la familia de canarios que hasta ahora criaba.
Los años siguen pasando y entramos en una franja de treinta años criando canarios de canto roller. Naturalmente, la experiencia, el aprendizaje y los resultados arrojan ya criadores más cualificados y con una forma de trabajar definida y un criadero ya estructurado. Yo personalmente llevo cuarenta años criando roller, y mi forma de contemplar la estructura de un criadero es muy amplia y particular, ni mejor ni peor que otras.
Con estos comentarios trato de explicar a los criadores que empiezan que la estructura de un criadero no es una cosa rígida: irá cambiando a medida que pasen los años; se irá consolidando en función del interés por aprender que tenga el criador y del grado de cariño que tenga hacia sus canarios.
Independientemente de los años que llevemos en la cría del canario de canto, del método que estemos empezando a conformar y emplear para darle razón de ser a nuestro criadero, tenemos a nuestra disposición dos denominadores comunes que nos van a ayudar en su afianzamiento:
LA SELECCIÓN de los ejemplares y LA SEMEJANZA en la forma de emitir su canto.
Estos dos conceptos se van a utilizar siempre que pretendamos criar una línea de canarios, ampliable a cualquier otra variedad aunque no sean de canto.
Tenerlo bien presente y no olvidar.Formar un criadero basándonos en familias ya establecidas.
Pasados los tres o cuatro primeros años de trabajo, el criador empieza a dirigir su criadero hacia la meta que cada día tiene más clara: criar campeones. No es algo que se consiga rápidamente y en poco tiempo; esa meta hay que trabajársela.Pero hay un criador (A), perteneciente a la primera franja de tiempo (cuatro años) —pongámoslo como un ejemplo—, que opta por utilizar atajos.
Veamos otra modalidad de estructurar un criadero.
Decide hacerse con canarios de un criador de alto prestigio, que ya atesora infinidad de trofeos en sus vitrinas. Canarios que han ganado incontables concursos, incluidos algunos mundiales.
Con esta tarjeta de presentación, yo me imagino que será un criador veterano al que podríamos incluir en la franja de tiempo entre los treinta años criando canarios roller. Tendrá ya fijadas unas características propias en su criadero, fruto de muchos años de trabajo: una estirpe moldeada según su gusto y preferencias. Mucha selección y ley de uniformidad o semejanza.
Ante este escenario, veamos algunas formas de actuación, naturalmente en función de la meta que esté buscando (A), nuestro criador de este ejemplo.
A este criador (A) le gusta el canario roller, pero no está muy puesto en la forma de trabajar, y sus animales no terminan de satisfacerle. Lleva tres o cuatro años criándolos y no termina de sacar algo que le llene. Decide quitar todo lo que tiene en su criadero y empezar de nuevo con cuatro parejas de canarios muy buenos, pertenecientes al criador veterano de grandes campeones.
Bien, demos por sentado que cada canario irá acompañado de su árbol genealógico. El criador (A), que recibe estos ejemplares, necesita saber todo sobre los canarios que está incorporando a su criadero para poder trabajar con ellos. Se puede dar el caso de que el criador veterano, conocedor de lo que tiene, le dé las parejas hechas y algunas notas de quién es quién, sin profundizar mucho.
Naturalmente, para un criador que lleve entre tres o cuatro años criando roller, todas las interrogantes que se le van a plantear para mantener las características de una estirpe ya fijada por un criador veterano durante treinta años, será difícil que consiga responderlas y, como resultado de la falta de experiencia, verá cómo pasados tres o cuatro años los ejemplares del criador veterano empezarán a perder características.
Los primeros años, efectivamente, saldrán muy buenos ejemplares fruto de una estirpe ya consolidada. Llegados a este punto, si solo trabaja con estos animales, se encontrará con que, a la hora de preparar futuras parejas, el parentesco entre los ejemplares es muy cercano, viéndose obligado a utilizar la consanguinidad, o teniendo que incorporar nuevos ejemplares a su criadero, naturalmente del mismo criador veterano que le pasó las parejas iniciales, para mantenerlos.
Si, por el contrario, el criador (A) prefiere incorporar animales a su criadero provenientes de otras cepas y mezclarlos, lo que pasará es que está dando entrada en su criadero a la temible bruja dispersión. Se mezclarían ejemplares de distintas características, genes dispares. Si son canarios que ya tienen una cierta dispersión, no fijados genéticamente, entonces sí podrá trabajar con ellos: serán refresco de sangre, ya que no tienen genes dominantes que interfieran en los ejemplares del criador veterano.
La descendencia de estos cruces de refresco, al año siguiente, los que más se asemejen a lo que tiene se tendrán que cruzar con ejemplares genéticamente del criador veterano. Pero si son ejemplares de otro criadero más o menos establecido, entonces será más probable que existan genes dominantes para ciertas características (por ejemplo, en las flautas) que irremediablemente aparecerán para estropear, o no, lo que ya se tiene en el criadero. A no ser que sea eso precisamente lo que pretenda hacer el criador (A) del ejemplo: incorporar otra estirpe más asequible ya establecida; y entonces entraría en la gran interrogante: A VER QUÉ SALE, con lo cual en unos años no tendría ni una ni otra, tendría otra cosa.
Veamos la forma de actuar de un criador (B), perteneciente a la segunda franja de tiempo (diez años), a la hora de estructurar su criadero.
Empieza solicitando al criador veterano de canarios campeones documentación de los ejemplares que pretende incorporar a su criadero.
Suele ocurrir, y está muy extendida, una forma de trabajar en criadores ya veteranos: conforman su criadero estructurando un árbol genealógico global, basándose o utilizando varias ramas que aportarán características complementarias entre ellas para conformar el canario deseado. Dos ramas que se trabajan independientes, entre ellas mismas por separado y, al mismo tiempo, cruzándolas entre sí. Incluso se dan casos de criadores que trabajan con tres ramas.
Se puede dar el caso de que el criador veterano solo le proporcione ejemplares de una rama de su árbol genealógico global; entonces estaremos perdiendo el tiempo: mal vamos, porque hay tres opciones. El criador (B) puede conseguir una rama, o la contraria, o el fruto de haber cruzado ambas. Naturalmente, necesita las tres para tener esos canarios que le gustan tanto, y criarlos en su casa, y en un principio trabajar la estirpe con los consejos que el criador veterano, si tiene a bien, le proporcione.
Mi pregunta es: ¿el criador veterano se los proporcionaría?
En el siguiente escrito continuaré comentando cómo el criador (B) podría aprovechar esos canarios que le gustan.
enero 9, 2026 a las 6:42 pm en respuesta a: Cómo estructurar el criadero: 2. Criar por semejanza #628enero 9, 2026 a las 6:38 pm en respuesta a: Cómo estructurar el criadero: 2. Criar por semejanza #627Cómo estructurar un criadero. “Cría por semejanza” (2)
Uno de los motivos que me ha llevado a tratar el tema de cómo conformar un criadero ha sido mi gran extrañeza al comprobar que, año tras año, infinidad de criadores se afanan por conseguir en los concursos a los que asisten canarios campeones, comprados o cedidos, y si no los consiguen se conforman con un hermano o hermana, o en última instancia con cualquier ejemplar del criador campeón.
En un criador que empieza, digamos que hasta cierto punto tiene una explicación. Cuando yo empezaba, nadie supo o quiso decirme cuál era el camino que debería plantearme para obtener buenos resultados. Pero, como siempre procuro saber el porqué de las cosas, he podido ir viendo distintas formas de actuar en diferentes criaderos que podrían servir de orientación a los nuevos aficionados.
Algo sencillito sobre genética
Cualquier ejemplar —sus funciones orgánicas, su canto, su carácter, sus vicios, sus bondades, etc.—, englobadas todas ellas en lo que conocemos como fenotipo y genotipo, no son fruto de la casualidad ni del azar; todo este bagaje se lo debe a sus progenitores.¿Cómo se explica esto? Nuestro ejemplar empieza a existir cuando una célula reproductora procedente del macho (espermatozoide) se encuentra con otra célula reproductora de la hembra (óvulo), llevándose a buen término la unión entre ambas. Empieza la multiplicación celular y el nuevo canario ya tiene sus caracteres propios, fruto de la unión de esas dos células llamadas gametos.
Cualquier ser vivo está compuesto por miles, millones de células. Pero anteriormente me he referido a las “células reproductoras” porque existe una diferencia importante que las distingue de las demás.
Las células de un canario contienen un número constante de cromosomas (localizados en su núcleo), pero las llamadas células reproductoras o gametos (óvulo y espermatozoide) solo tienen la mitad de la constitución genética del animal. Al fecundarse el óvulo, la célula resultante de esta unión poseerá la suma de cromosomas de ambos progenitores, es decir, el número normal de cromosomas, como el resto de las otras células.
Cada progenitor ha aportado a su prole la mitad de su dotación cromosómica: la mitad del padre y la mitad de la madre, formando pares.
Esta explicación dada por los científicos nos asegura que el nuevo ejemplar ya tiene la mitad de caracteres heredados del padre y la otra mitad heredados de la madre.
Pero en ese mismo momento también ha empezado la influencia del criador sobre las características de ese nuevo animal, pudiendo llegar hasta el extremo de distorsionar la verdadera herencia recibida de sus padres.
Los óvulos, a medida que van madurando en el cuerpo de la madre, se proveen de materias nutritivas suministradas por la sangre y que darán lugar posteriormente a la yema (30 % del peso total del huevo), que cumple una función importante de nutrición para el desarrollo del embrión. La clara (60 % del peso del huevo) cumple funciones de protección y alimentación.
Se puede entender fácilmente que ejemplares de muy buena calidad genética, en manos de un criador, proporcionen distintos resultados a los que darían en manos de otros criadores con más tiempo de rodaje. Es normal, no es para desesperarse. La receta es aprender más y más sobre la cría del canario; eso repercutirá en el resultado final: el “canto”.
El canario muy mal podrá desarrollar lo que ha recibido de sus padres si ya desde sus primeros días de vida en el huevo está recibiendo una mala alimentación de sus progenitores, dependientes estos del criador. Un criadero con ejemplares de mucha calidad, simplemente con cambiarles la alimentación, verá modificadas sus características a mejor o a peor; o esos mismos ejemplares, llevándolos a otro criadero con distintas variables medioambientales y de manejo, nos sorprenderían con los cambios.
Esto lo pongo en consideración para tenerlo en cuenta y presente. No es solo la genética propia de los canarios la que manda. El método de cría debe empezar por fijar unas pautas de trabajo que no se deberían cambiar todos los años de forma aleatoria; al menos se deben mantener unos años (tres o cuatro) en cuanto a la alimentación, manejo, voladeras, muda, medioambiente, etc., eliminando en lo posible las variables que con seguridad van a influir en la cría y, por supuesto, en el resultado final.
Si cada año cambiamos, por ejemplo, sobre todo la alimentación, nos estaremos perdiendo. Estaremos modificando sin saberlo el potencial de nuestros ejemplares.
Ya comenté en el escrito anterior, refiriéndome a las características que nos presenta cada ejemplar, que los responsables de las mismas son sus genes, localizados en los cromosomas, en el núcleo de sus células.
Otras características también pueden ser consecuencia de la interacción de distintos genes entre sí y, a su vez, con otras funciones fisiológicas del organismo; eso es algo que está fuera de nuestro alcance y difícilmente podemos actuar en ese proceso.
El tema es complejo, pero si analizamos de forma práctica algunos tipos de genes que se nos presentan y utilizamos algunas herramientas en sus distintas versiones (la consanguinidad), sin pretender descubrir nada nuevo, podremos construir nosotros mismos una estructura genética que soportará el proyecto de nuestro criadero.
De forma sencilla, algunos tipos de genes que podríamos denominar: dominantes, recesivos, codominantes y ligados al sexo. En un criadero que lleve ya años seleccionando y trabajando la genética se dará el caso de que conseguirá una cierta homocigosis con respecto a características seleccionadas y se alcanzará el llamado atavismo.
Ejemplos para entender los diferentes genes mencionados
Genes dominantes
Un criador es forofo, le gusta mucho el Holl largo en sus canarios. Basándose en la modalidad de cría por semejanza, no pone a criar nunca un canario que emita el Holl corto. Siempre usa machos con la característica que a él le gusta, y las hembras serán hermanas, madres e hijas de machos con Holl largo.Pasados unos cuatro años con ese método de actuación, en su criadero empezarán a nacer un tanto por ciento muy elevado de ejemplares con una característica (Holl largo) como consecuencia de un gen acumulado en el transcurso de los años, que se ha vuelto dominante por la aportación continua que han ido haciendo todos los ejemplares utilizados en la cría. Gen dominante con relación a la característica Holl largo.
Genes recesivos
Veamos otro ejemplo. Este mismo criador, enamorado del Holl largo, quiere potenciar en su criadero una nota que escasea, por ejemplo la flauta.Incorpora de otro criadero un macho adulto, de al menos tres años; tendremos mayor garantía de que su canto es el que lleva dentro en su bagaje genético, con pocas influencias externas. Además, por su árbol genealógico tiene una cierta homocigosis con respecto a la característica que se busca; de hecho, es un giro que predomina en todos los ejemplares de ese criadero: la flauta. Pero, amigos, tiene buenas flautas, pero el Holl que lleva en sus genes este ejemplar es corto.
Lo pone a criar, naturalmente con una hembra joven de su criadero, homocigótica con respecto a la característica de Holl largo, sus genes dominantes.
Obtendrá ejemplares en función de la puesta en la que hayan nacido. Predominará el Holl largo en la primera puesta; algún ejemplar con Holl corto y flautas en la segunda puesta; y será en la tercera puesta donde obtendrá el mejor abanico de resultados.
Naturalmente, el hecho de que no aflore la característica que buscamos no quiere decir que no esté en el bagaje genético de los nuevos ejemplares. Lo que ocurre es que están en la modalidad de genes recesivos. Están, pero no afloran; no se escuchan las nuevas flautas, son de momento un carácter recesivo, igual que el Holl corto del nuevo ejemplar que se ha introducido en el criadero y que, aunque no se oiga, ya está en el bagaje genético de los nuevos ejemplares. Importante el buen oído y la selección en este primer paso para introducir algo distinto en el criadero.
Se debe anotar en la ficha de los nuevos ejemplares que tienen genes recesivos de las nuevas flautas y del Holl corto.
Para lograr que se oiga en años sucesivos en el criadero el giro que se pretende incorporar, habrá que volver a introducir ejemplares del mismo criadero que ya tiene cierta homocigosis en flautas (bajo ningún concepto de otro; estaríamos creando la “bruja dispersión”). Se irán sumando ejemplares cada año para conseguir que esos genes recesivos se vayan haciendo más presentes y, de esa forma, se hagan dominantes.
Naturalmente, ese proceso no se hace de forma aleatoria ni de cualquier manera. Se siguen unas pautas a la hora de hacer las parejas y a la hora de seleccionar los nuevos ejemplares en función de las puestas; lo iremos viendo. Con respecto al Holl corto, que sigue estando en forma de gen recesivo, hay que actuar con selección estricta y rechazar al ejemplar que no se ajuste.
Con una continua selección conseguiremos, pues, lograr que el Holl largo del criadero y la flauta añadida lleguen a ser genes codominantes, que nos asegurarán ambas características.
Hasta aquí creo que es suficiente como un primer contacto con la genética y para hacernos una idea de lo importante que es establecer una forma de trabajo, adaptada a cada criador pero siempre con unas pautas directrices.
Buscamos el llamado atavismo, que en realidad es una buena homocigosis con respecto a ciertas características en nuestro criadero. Se tardan años, muchos años, pero nunca es tarde para empezar. Lo iremos viendo.
En la modalidad de cría por semejanza, lo que estamos haciendo es aplicar la ley de uniformidad. Para conseguirlo se debe utilizar el principio ya mencionado anteriormente: la selección.
En el escrito primero les comentaba sobre seleccionar los ejemplares machos cuando están enjaulados, ya camino de madurar su canto, sobre los 200 días de vida, aproximadamente a los siete meses. Buscábamos que fuesen lo más parecidos posibles en calidad de voces, forma de emitir y carácter del animal. Hay que tener presente que para seleccionar ejemplares debemos esperar al menos a que cierren el canto, esperar a que maduren y no precipitarse.
Por poner un ejemplo, y en función del nivel de exigencia, yo no utilizo los machitos jóvenes para criar hasta que los enjaulo al año siguiente y los oigo de nuevo. Comparo las anotaciones del primer año y compruebo si realmente el canto que están emitiendo corresponde a la genética que veo en su árbol genealógico. Tengo que ver la parte del árbol que me está cantando para poder aprovechar su potencial genético, según interese y en función de las hembras de que disponga que se puedan adaptar a esa genética.
Naturalmente, esta forma de actuar no es una norma a seguir. No todos los criadores pueden o quieren tener a los jóvenes un año en blanco sin hacer nada, pero eso no quita para que se tenga muy presente el hecho de que el canto en un ejemplar joven está muy influenciado, más aún en animales heterocigóticos, fruto de cruces aleatorios sin control genético, influenciados por tantas variables como hay en un criadero.
En el segundo año se asemejará más a su genética, pero después de la muda habrá que tener cuidado con qué compañías se le pone. El canto al que debemos darle más validez es el que nos va a proporcionar cuando ya tenga cumplidos los tres años. Esa es su genética.
Esto no quiere decir que no se puedan utilizar los jóvenes en la cría de su primer año de vida, pero sí se tiene que tener presente que es una variable más que introducimos en la ecuación. Nos estaríamos dejando llevar por un canto que no es fiable al 100 %, a no ser que fuera un ejemplar homocigótico de una estirpe ya consolidada. Pero doy por sentado que, por lo general, en los criaderos se trabaja mucho con ejemplares de cierta heterocigosis, procedentes de distintos criaderos.
En esta modalidad de cría por semejanza seleccionamos los más iguales, los más parecidos. Si son semejantes, podemos pensar que los genes responsables de esas características son homogéneos, y lo que vamos a intentar es fijar esos caracteres que nos gustan, o lo que es lo mismo, hacer genes dominantes en nuestro criadero con respecto a ellos. Pero eso no quiere decir que habrá homocigosis a nivel genético y a la hora de transmitir; semejanza no es lo mismo que homocigosis.
La homocigosis se conseguirá con el tiempo, una continua selección y, al mismo tiempo, incorporando la utilización de la consanguinidad controlada. En cuatro escritos más adelante empezaremos a ver cómo se hace en la práctica del criadero.
En el escrito siguiente, nº 9, veremos otra forma de estructurar.
Cómo estructurar un criadero: 1. “Cría por semejanza”
Como nos ha pasado a todos, el criador que empieza con el canario de canto Roller tiene que aprender todavía mucho sobre su canto y sobre las múltiples variables que influyen en su conformación.
Seguro que habrá leído bastante sobre este extraordinario canario, y seguro que habrá oído mucho sobre genética y, claro está, ahora mismo, después de haber escuchado a sus jóvenes canarios salidos de los cruces de este año, se le empiezan a acumular un sinfín de preguntas y dudas. ¿Y ahora cómo voy a plantearme la cría del año que viene?
Todo esto es muy normal, y yo les haría algunas preguntas relacionadas con el tema:
¿Los canarios que tiene ahora mismo en su criadero son pájaros de una familia ya establecida, aunque sean de otro criador? ¿Son pájaros de distintos criaderos que los ha puesto a criar en su casa?
Al principio es normal que se dependa de los ejemplares nacidos en otros criaderos, pero hay una diferencia importante entre las dos preguntas, a saber: si sus canarios vienen de una familia ya establecida por otro criador, usted tendrá canarios homocigóticos con respecto a unas características ya fijadas y usted podrá mantenerlas en su criadero si realmente le gustan, y si lo que tiene en casa son canarios que responden a la segunda pregunta, entonces debe saber que son animales heterocigóticos (procedentes de distintas familias), cada uno de ellos con sus características propias en función de cómo los hayan trabajado sus criadores; serán animales que difícilmente transmitirán sus peculiaridades a la descendencia, puesto que está poniendo a criar distintas familias con distintos bagajes genéticos, a esto yo lo llamo dispersión.
Pero a partir de ahora ya podrá tener su criterio propio, personal, para tomar decisiones de cómo conformar su criadero. A ver si soy capaz de serles útil.
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Puede estructurar su criadero en base a la modalidad de cría por semejanza. Esto significa que vamos a seleccionar como válidos en el criadero aquellos ejemplares machos que tengan la misma calidad de sonido (graves, huecos), misma forma de emitir la canción (pausados, lentos, con motor empujando el canto), mismo carácter (agarrados al palo cantando, nada de vagos o bailarines). Para empezar, son tres premisas pilares del nuevo criadero. Naturalmente, deben ser canarios que le gusten al criador.
En cuanto a las hembras que seleccionaremos, debe comprobar en la ficha que tendrá del ejemplar macho seleccionado en qué postura nació. Si nació en la primera postura, debería quedarse con las hermanas de nido y con la madre. Si nació en la segunda postura, con sus hermanos de nido, siempre que sus características sean iguales o muy semejantes al pájaro prototipo que seleccionó. Si nació en la tercera postura, dependerá de la edad de los progenitores; se abre un abanico de opciones que necesitan del árbol genealógico del animal al menos cuatro generaciones atrás para concretar. No obstante, con las hembras mencionadas de la primera puesta tendrá para mantener.
¿Cuál es la finalidad de estas exigencias? Debemos tener presente que cualquier característica que nos presente el ejemplar, sea cual sea, el responsable es un gen que forma parte del bagaje genético que tiene el animal. Si sumamos mismas características, estamos sumando mismos genes; sin darnos cuenta estamos empezando a tener una cierta homocigosis con respecto a unos caracteres concretos que estamos seleccionando.
Pero no es tan fácil como a primera vista parece. Los genes responsables de una característica no trabajan individualmente por su cuenta; se da una interacción entre genes y otras funciones fisiológicas, de tal forma que, en la manera de cómo se comporten, aparecerán caracteres que difícilmente la mano del criador puede controlar. La genética no son matemáticas puras donde dos más dos son cuatro.
Podemos poner a criar ejemplares con caracteres iguales o muy semejantes y habrá siempre un tanto por ciento de descendencia que no se ajustará al prototipo que buscamos; es por eso que debemos tener presente la premisa mencionada: SELECCIÓN, y con años de cría llegaremos a tener homocigosis con respecto a unas características que nos interesa mantener.
Esta modalidad de cría por semejanza es adecuada para aquellos criadores que no disponen de mucho tiempo para dedicarse a los papeles, o lo que es lo mismo, los árboles genealógicos de cada animal, las fichas, las estadísticas y muchas horas de estudio para conformar las nuevas parejas de cría del año que viene. Bueno, también hay algunos criadores que no son muy partidarios de los papeles.
Entonces, ¿dónde empieza el problema? El problema se presenta cuando nos encontramos ante la necesidad de buscar ejemplares de otros criadores que se ajusten a lo que estamos seleccionando en nuestro criadero. Deberán ser lo más semejantes en voces, forma de emitir, fenotipo, carácter.
Y algo importante: que sean de una familia ya establecida, que no sean animales que por un azar genético tengan esas características que buscamos. Esto se puede constatar con el árbol genealógico que les debe proporcionar el criador.
Si son canarios trabajados durante años, ya tendrán unos genes dominantes con respecto a características concretas y esos animales serán siempre más válidos para ayudar al nuevo criadero que empieza.
Para afianzar los caracteres de los canarios que les gustan también pueden buscarlos utilizando los cruces en consanguinidad, cosa que de momento a mí, personalmente, me parecería prematuro. Criar por semejanza puede servir como rodaje, y más adelante…
No obstante, cuando lleguemos al escrito número 4, me referiré al menos a tres modalidades de consanguinidad para trabajar en el criadero, lo pueden consultar y utilizar si lo consideran.
Este es un primer escrito de un total de 7 con los que trataré de exponer distintas formas de estructurar un criadero.
Continuará, un saludo.
7 distintas formas de estructurar un criadero
La cocina del Roller se puso en marcha para orientar a los criadores que se inician en esta maravillosa afición, siempre tratando temas que se adapten al momento del año en que nos encontramos.
Hemos enjaulado los canarios noveles y ya tenemos una primera orientación de cómo son los nuevos cantores resultado de las parejas que pusimos a criar. Digo primera orientación porque ahora, a mediados de noviembre, todavía no están hechos plenamente. Hay que esperar al menos hasta enero para que su canto alcance la madurez de este su primer año.
Es en este tiempo cuando debemos observar todas aquellas características que pueden dar valor a un ejemplar o, por el contrario, depreciarlo.
Nos habrá llamado la atención el sonido que nos emiten distintos canarios: unos son más duros o roncos, con las consonantes muy presentes; otros, más blanditos, suaves, menos consonantes y más vocales. Como digo, es pronto para desechar, pero sí es muy importante que el criador nuevo alcance a distinguir distintos matices de sonidos, y no hablo de la partitura de la canción: son graves, son huecos, son agudos.
¿Y la dicción? ¿Es nítida, limpia, o se aprecia turbia, con algo como de agua que ensucia? El responsable de estos matices es el violín que tenemos enjaulado; su constitución anatómica, con todos los componentes que forman el aparato fonador, nos proporciona esos sonidos. Anotando en la ficha de cada ejemplar hasta el más mínimo detalle.
Si nos hemos centrado en la forma de emitir la canción, se habrán retirado canarios que emitían algún párrafo de su partitura que no nos agradaba. Siempre está presente el miedo del criador a que otros canarios lo copien; es posible, se puede dar el caso. Hay que tener en cuenta distinguir si lo que emiten es un giro mal dicho (ejemplo: flauta con matiz agudo), o es un sonido mal sonante propio de alguna malformación en su aparato fonador por falta de maduración orgánica propia de la edad. En función de cómo cataloguemos ese sonido desagradable, habrá que retirarlo para siempre o dejarlo en espera un tiempo hasta que madure el animal. Anotado en la ficha de cada ejemplar.
Hay más características que debemos tener en cuenta en estas fechas, tan importantes como la calidad del sonido y la forma de emitir la partitura: el carácter del animal, si es tímido, bailarín, vago, si se agarra al palo a cantar, si tiene motor (gasolina súper o gasoil) o canta sin energía, si es pausado, tranquilo o muy fogoso. Anotado en la ficha de cada ejemplar.
Su fenotipo: el tamaño del animal, cómo se posiciona en el palo cuando canta, longitud del cuello, cabezón o no, pecho recto o de quilla baja, ancho de tórax, cabeza atrás cuando canta (nuca hundida), buche inapreciable o amplio y grande, redondo. Cualquier detalle que les llame la atención es importante que quede reflejado en la ficha de cada canario, aunque parezca algo innecesario; les vendrá muy bien a la hora de construir una estadística personal para hacer el seguimiento de cómo se transmiten los caracteres de cada animal a su descendencia. Anotado en la ficha de cada ejemplar.
En la ficha debe quedar registrada la fecha de nacimiento del canario y en qué postura nació: primera, segunda o tercera. Además, su árbol genealógico con al menos cuatro generaciones hacia atrás. Necesario para realizar los emparejamientos (sobre el árbol genealógico, en próximos escritos lo tendrán detallado y cumplimentado con un vídeo para su mejor comprensión).
Todo este seguimiento que estoy exponiendo tiene una finalidad, y es criar teniendo en cuenta los caracteres de los animales, con vistas a formar su propio criadero, su propia familia o estirpe de canarios.
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Con tantos años a las espaldas criando canario Roller, uno llega a ciertas conclusiones que posiblemente puedan ser de alguna utilidad a nuestros nuevos aficionados.
No sabría decirles el número exacto de criadores que he conocido, pero les puedo asegurar que, si han sido cincuenta, me he encontrado con cincuenta métodos distintos de establecer un criadero. Cada criador se deja llevar por su propio criterio, y cada uno con su bagaje particular de conocimientos adquiridos a nivel técnico. Pero, cosa curiosa que me ha llamado la atención, existe un denominador común que todos llevan a rajatabla, una pauta que todos utilizan: “SELECCIÓN”, seleccionar y más seleccionar de forma implacable. Seleccionar, naturalmente, lo que les gusta, y todo lo que se aparte de ese prototipo personal lo eliminan del criadero.
Hasta aquí hemos visto cincuenta formas distintas de criar, que la verdad no me parece muy normal. Y vemos a los cincuenta que utilizan una misma pauta, seleccionar; esto sí lo veo más normal. También existe una frase por todos compartida y muy utilizada en el lenguaje coloquial: “A ver qué sale”.
A la vista de estas particularidades se me ocurre explicarles algunos de los métodos de cría que se pueden utilizar en un criadero de canarios Roller. Seguro que de alguna forma les puede ser de utilidad a modo orientativo. Estoy seguro de que, más adelante, establecerán su propio método para llevar el criadero en función de sus circunstancias personales; es cuestión de tiempo y de mucho cariño a sus canarios.
No sé cómo tiene dispuestos a sus ejemplares en el criadero, veamos dos posibles opciones.
Si resultara que están en una habitación con luz natural y están destapados, entonces sus canarios estarán cantando con toda la libertad del mundo, lo harán cuando les apetezca y estarán distraídos, a sus anchas. En este caso no pasará nada si no los saca a cantar todos los días. La dificultad vendría cuando los días que pueda y los ponga encima de la mesa, entonces posiblemente no se agarren al palo cantando, estarán acostumbrados a emitir su canción cuando les apetezca.
Si por el contrario los tiene en una habitación o mueble en penumbra (nunca a oscuras), entonces sí es necesario sacarlos todos los días y ponerlos en la mesa, al menos durante quince minutos. Con luz, a ser posible artificial, será la que tendrán cuando estén en una cabina de enjuiciamiento. Como el problema es la falta de tiempo y la hora en que podría sacarlos, yo le diría que puede poner tres o cuatro lotes a la vez con separadores para que no se vean, aunque no se siente delante de ellos a escucharlos. El caso es que el canario interiorice, relacione el salir a un sitio distinto, iluminado, con ponerse a cantar. Lo aprenderán en pocos días, son muy inteligentes y de esta forma podrá dedicarse a sus otras obligaciones y ellos, estimulados por la luz, se animarán a cantar.
Dependiendo de la cantidad de animales que tenga, en no mucho tiempo los habrá movido a todos. Llegado el sábado y domingo, ya tendrán aprendida esta pauta y cuando los ponga en la mesa podrá oírlos con más detenimiento.
Los que sean más reacios a entrar en canto (marcar su territorio), los va pasando a otros lotes, dejando los que sí canten, para que no se tiren todos a la vagancia. Al final tendrá canarios coincidentes en sus biorritmos y dispuestos a ejercitarse en el canto, que por cierto ahora está en pleno aprendizaje. Necesitamos que se ejerciten para que los distintos componentes de su aparato fonador vayan haciéndose, madurando, sobre todo sus membranas vibratorias y timpaniformes.
Si queremos que canten cuando nosotros lo necesitamos, no cuando ellos quieren, tenemos que hacer un esfuerzo, ayudarlos a terminar el desarrollo de su canto, su forma de expresión.
Los lotes es conveniente sacarlos solo una vez al día y a ser posible en distintas horas. En su caso, a la hora que pueda. Hay unos programadores de encendido eléctricos, que con una luz flojita, podrían mantener despiertos a los canarios hasta la hora en que pueda estar preparado para sacarlos.
Espero haberle sido de alguna utilidad, un saludo.
En respuesta a la pregunta que me plantea, voy a comentarle algunos puntos esperando con ello serle útil.
No sé si esto que le ocurre es algo puntual de este año o le ha pasado años atrás. En mi criadero yo mantengo dos ramas de sangre, o dos familias podríamos decir, con distintas características, que crían cada una por separado y puntualmente junto una rama con la otra.
Una de las ramas o familia son canarios de mucho carácter, fogosidad; se agarran al palo y marcan su territorio cantando hasta que se cansan, reposan un poco y vuelta a cantar. Esta característica tiene detrás un componente genético (que yo procuro mantener) de tal forma que se transmite de padres a hijos. Esos animales los crío precisamente por esa característica y no otra. Se agarran al palo, empujan el canto y tienen carácter, son sementales para criar, y encima cantan bien.
La otra rama tiene otras características distintas que necesito para equilibrar y compensar con los primeros, y de esa forma salen canarios intermedios que son de mucha calidad. Esta rama son canarios un poco más vagos a la hora de cantar, no son tan fogosos, no empujan tanto el canto, pero tienen algo que me interesa mantener y es su calidad de voz (más graves) y un canto más reposado. Les cuesta más entrar en esa pelea del territorio, que es en definitiva el canto que ahora nos están emitiendo.
No sé cómo son sus canarios a nivel genético, pero sí podemos ayudarles poniendo un poco de nuestra parte. Si llevan poco tiempo enjaulados, entra dentro de lo normal que no se agarren al palo; unos tardan más en adaptarse a la jaulita que otros. Hay un proceso para el enjaulamiento que conviene seguir; puede consultarlo en los escritos que la Asociación ha divulgado refiriéndose a este tema.
Con los pájaros encima de la mesa puede empezar a seleccionarlos, juntando en un lote los que vea que demuestran más carácter o arrojo a la hora de ponerse a cantar, y los más vagos o bailarines se van juntando en lotes distintos, pues parece ser, por lo que yo observo, que es algo contagioso, se pega. Los vagos se acomodan y los otros no entran en la pelea porque no existe, ninguno trata de marcar territorio (a estos hay que darles más tiempo).
En cada lote, sólo los que se inicien a cantar ya irán completando el repertorio, pero que no haya un bailarín en el equipo; eso no los estimula, los perjudica, ni un vago.
La habitación donde estén los canarios enjaulados deberá ser distinta al sitio donde se encuentren las hembras y el resto del criadero. No tendrá mucha iluminación, más bien en penumbra; estarán más tranquilos. Yo personalmente no los tengo tapados ni los tengo a oscuras, y cantan cuando los pongo encima de la mesa. No los pongo a cantar en la misma habitación donde están el resto de los equipos; me los llevo a otro sitio. Si están escuchando a los compañeros enjaulados, se distraen y se limitan a piar y bailar.
La habitación donde se encuentran los lotes en penumbra deberá estar aproximadamente a 15 grados, sobre todo para que no pasen frío durante la noche; no le cantará al día siguiente y pueden perder la voz.
El sitio donde va a escuchar los equipos será una habitación con luz, a ser posible artificial, y deberá estar a unos 19 grados, evitando elementos que los distraigan (cosas brillantes, colores chillones…). De estar en una habitación en penumbra y pasar a otra con más temperatura y más luz, los estimula a cantar.
En cuanto a la alimentación: se les debe proporcionar alpiste y nabina, sin más semillas adicionales, cuatro de alpiste y uno de nabina. Ahora mismo hay escasez de nabina en el mercado; en este caso se puede rebajar la mezcla de mixtura —que lleva un poco de todo— poniendo siempre más proporción de alpiste en la mezcla. Dos días por semana, en un nabinero, un poco de pasta de la que están habituados a comer, y otro día un gajo de manzana.
Yo no les pongo vitaminas ni productos para encelarlos que pueden llevar química o se alejan de lo natural.
Bueno, mucha paciencia. Obsérvelos bien y junte a los que note más estimulados. Abajo, en el lote, ponga el pájaro de más carácter, el que parece marcar el paso, y arriba al más tímido y menos aguerrido; se sentirá menos presionado y entrará a cantar poco a poco. En el lote no debe haber ningún bailarín o vago; a esos hay que esperarlos un poco más. Pueden estar con los biorritmos cambiados en función de sus fechas de nacimiento.
Otra opción que puede hacer es pasarlos unos días a los jaulones, sacarlos de las jaulitas y en tres o cuatro días volverlos a enjaular. El proceso de enjaulamiento los estresa mucho y debe realizarse con minuciosidad, sin prisas; les cuesta habituarse.
Espero que poco a poco vayan madurando y agarrándose al palo. Toca esperar.
Un saludo.
Como método de trabajo he pensado en ir publicando sobre la alimentación en función de la época del año en que nos encontremos.
No obstante, ya se ha publicado un escrito: «El verdadero valor de un criadero», donde encontrará comentarios sobre una alimentación concreta en las hembras.
Sobre los machos que ahora están enjaulados, le diré que, no tardando mucho, saldrá un escrito donde trataré la alimentación de los jóvenes cantores. Le adelanto un poco: el canario en la jaulita no tiene mucho desgaste físico, yo diría que es mínimo; por tanto, su dieta debe ir acorde con esta circunstancia. Es importante que el canario no engorde, sobre todo aquellos que son propensos a hacerlo.
Deberá tener a su disposición una mezcla de granos: alpiste y nabina, sin otras semillas, como 3/4 de alpiste y 1/4 de nabina. En un nabinero se le puede proporcionar dos días a la semana pasta, por ejemplo, los jueves y los domingos. Un día a la semana, un gajo de manzana; y ahora lo importante: el resto de los días, nabina hervida. Le explico:
Por la noche, en un cacito de agua, eche en remojo nabina; la cantidad dependerá de los canarios que tenga enjaulados. Como hacen las señoras cuando van a preparar un guiso de lentejas, por ejemplo: las ponen en remojo la noche antes.
Al día siguiente, por la mañana, le da un ligero hervor a la nabina —que no hierva mucho—. La echa en un colador y la lava bien. Espere a que escurra el agua del colador y, a continuación, póngales a todos los machos enjaulados un nabinero lleno de esta nabina hervida. Los días que les toque pasta no tienen nabina.
Podrá comprobar que los canarios se alimentarán solo con esta nabina hervida. La mezcla de pienso casi ni la tocan; se alimentan únicamente con esa cantidad pequeña de nabina hervida, y tan a gusto. No necesitan mucha comida para pasar el día en la jaulita.
Había, hace ya muchos años, un criador, el Sr. Cruzado, que contaba los granos de alpiste que les ponía todos los días a sus canarios, y esa era su dieta diaria. No se morían de hambre.
Nada de vitaminas ni productos con química para estimular el canto.
Un saludo.
En esta bonita afición, cada criador se marca una meta, para lo cual establece un método de trabajo muy personal —y recalco— en función de lo que quiera conseguir. Si lo que busca son pájaros de 90 puntos para competir, yo soy el primero que respeta su decisión. Para llegar a esa meta, si considera que necesita usar maestros para educar a sus noveles, es decisión propia y particular; nadie debería negárselo.
Pero otro criador puede pretender fijar caracteres en su criadero que le vayan a proporcionar el canto que a él personalmente le gusta. Entonces usa la genética y no quiere utilizar maestros para sus canarios. También es respetable.
Los noveles son propensos a copiar lo que escuchan, sobre todo en fechas concretas y puntuales. Está claro que a este criador no le gusta usar maestros que influyan en el canto de sus jóvenes, porque estaría distorsionando la realidad. Él prefiere dejarlos que canten y digan lo que son realmente; de no ser así, se estaría engañando.
Con esto, lo único que quiero decirle es que cada criador, en función de lo que pretenda conseguir, adoptará su propio método.
El canario Roller no necesita maestros. La predisposición de estos canarios para emitir su particular canto está genéticamente fijada. No es el mismo caso que el canario de canto Malinois, que sí los necesita.
Un saludo,
EL CANTO Y LA CRÍA
El hecho de acompañar a la hembra durante todo el tiempo que dure la cría no perjudica al canto del macho.
Pero voy a exponer varios supuestos por si le pudieran ser de utilidad.
Menciona usted un macho adulto. Si se trata de un macho a partir de nueve años, lo que puede ocurrir es que físicamente lo acuse, porque está claro que su energía no es comparable con la de un macho jovencito. En contraposición, el animal tendrá desarrollado un instinto paternal que seguramente compensará su exceso de edad. El canto, con esos años, ya está establecido y, en todo caso, habrá empezado a emitir giros con menos calidad que cuando era joven. Sería normal y no habría que tenerlo en cuenta, a no ser que sean defectuosos y propensos a ser copiados por sus hijos jovencitos.
Si el macho es joven, en su primer año de cría, no le va a perjudicar al canto. Lo que sí va a ocurrir es que, cuando este canario termine la cría, termine la muda y empiece a cantar, le dará una canción posiblemente distinta a la que le escuchó el primer año de jovencito. Esto entra dentro de lo normal, pues el primer canto del canario en su primer año no es el definitivo, ya que fue muy propenso a copiar y ser afectado por múltiples variables que influyen en el primer desarrollo de sus melodías. También se puede dar el caso de que, en el segundo año de vida, le salga cantando como lo hacía en el primer año de vida; esto sería muy apreciable, ya que su canto, en definitiva, corresponde a lo que su genética le manda, sin que se haya dejado afectar por factores externos.
Si cría con ese mismo ejemplar, pero ya con dos años, no le va a perjudicar al canto, aunque también ha de tener en cuenta que su canto, en el segundo año, tampoco es el definitivo del canario. Después de la cría y terminada la muda, volverá a empezar de nuevo a emitir una canción, no siendo influenciado de igual manera que cuando tenía un año.
Y el canto que nos dirá lo que lleva dentro en su sangre será el que nos dé ya con tres años. Ese sí es el verdadero y el que nos dirá qué hembra realmente necesita para mantener sus características.
El cuidado de su hembra y la cría de sus hijos no afectarán su canto; por supuesto, después del esfuerzo, tiene que proporcionarle una recuperación adecuada.
Espero haber despejado de alguna forma su duda.
Un saludo.
Sobre el escrito de José Expósito: Formación de una línea de canto Harz
Es normal que un criador, cuando empieza o lleva poco tiempo criando canarios de canto, se sienta como fuera de juego al leer un artículo sobre genética, como es su caso. No se asuste. Para mí ya es muy importante que ponga interés en comprender un tema que, de por sí, es complejo. Hubiera sido peor que pasara de largo y no sintiera curiosidad.
Debe leerlo muchas veces, y yo, por mi parte, voy a intentar darle un resumen de este escrito de mi amigo José Expósito (Q. E. P. D.).
“Cómo comenzar una línea de canto Harz”
José Expósito López (agosto de 2001)Aparte de amigo, yo era colaborador de José. Hablábamos mucho sobre este tema y todos los años nos juntábamos en su casa y en la mía para oír los canarios. Hacíamos un estudio concienzudo de los resultados que teníamos sobre la mesa, fruto de los cruces realizados, después de haberlos analizado previamente el año anterior. Los dos criábamos la misma estirpe que, como habrá leído en el artículo, eran animales homocigóticos respecto a unas características, imprescindible para que se lleve a cabo la transmisión.
Él menciona un canario que destaca en el canto y le concede el honor de ser un pájaro “Bandera” dentro de la estirpe que ya tenemos. El siguiente paso es estructurar un método, una forma de trabajo con él, para fijarlo y que no se pierdan sus cualidades.
José era más científico que yo; a mí me gustaba más el trabajo de campo. Formábamos un buen equipo, con todo apuntado hasta el más mínimo detalle. Es necesario que un trabajo científico vaya acompañado, en paralelo, de un trabajo de constatación, de una buena estadística sobre el tema. Es la forma de dar por válidas las teorías: con la práctica. La complejidad radica en que hay que esperar cuatro años para hacer los cierres importantes, que serán los que confirmarán si el trabajo que se está haciendo es correcto.
Comprobábamos si el canto de los jóvenes correspondía con el cruce que nos marcaba el método establecido. Su trabajo se centraba en formar las parejas, y el mío empezaba cuando escuchábamos los canarios fruto de esos cruces. La estadística, basada en unos parámetros que yo anotaba allá por el año 1996 (y que sigo haciendo ahora), nos servía para confirmar si eran adecuados los cruces. Cuando hacíamos las parejas, ya sabíamos cómo cantarían los hijos.
En definitiva, formar una línea quiere decir que necesitamos llevar los genes del macho Bandera a muchos ejemplares. Se empieza criando con cuantas más hembras mejor (que sean de la familia, no extrañas) y, a partir de ahí, sus descendientes criarán para ampliar el abanico de ejemplares con los genes del Bandera, según explica José en el artículo.
En el escrito emplea distintas modalidades de consanguinidad:
Lineal: padre, hijos, nietos, bisnietos.
Paralela: hermanos, hermanastros…
Escalera de hembras: madre, hijas, nietas, biznietas.
La dificultad radica en que se necesita llevar hacia adelante muchos ejemplares, y un solo criador acabará desbordado. Lo ideal es trabajar con un equipo de criadores que apueste por mantener unas características concretas: las del “Bandera” inicial. No obstante, con las estadísticas que he ido acumulando durante 29 años, se puede reducir ese número de ejemplares a seleccionar, porque los parámetros utilizados ya nos indican por dónde se establece la transmisión de los caracteres.Bueno, José estableció los cruces utilizando la consanguinidad para que no se dispersaran los genes que le interesaban mantener, y podrá comprobar en el escrito que hace cierres que podríamos considerar como “apretones”. Es una forma de concentrar y hacer que se vuelvan dominantes, para aumentar la capacidad de transmisión.
Con esos cierres consanguíneos se consigue, en cuatro años, tener una descendencia homocigótica en relación al “Bandera”. Este trabajo implica tener como apoyo genético un criadero con una base familiar en relación con las características que se buscan.
No obstante, también se puede establecer una línea de cría con un “Bandera” que sea heterocigótico, que haya surgido un año por capricho genético. Claro que con un método distinto, puesto que no habrá apoyo genético por parte del propio criadero. Es otra forma de trabajar. Lo que sí sería de utilidad son los parámetros y estadísticas acumuladas durante años, que nos facilitarían el seguimiento genético hasta conseguir, en el cuarto año, hacer los cierres apropiados.
Entiendo que llegar al fondo del escrito de mi amigo Expósito no es fácil para el criador que empieza; hay que leérselo muchas veces.
Espero que le hayan sido de alguna utilidad mis comentarios. A su disposición.
Lo que pregunta sobre las atenciones en época de muda lo voy a enfocar desde dos puntos principales:
- El lugar donde están los canarios.
- Lo que necesitan en cuanto a su alimentación.
El lugar donde se encuentra el criadero tiene su importancia. No es lo mismo tener los canarios en una terraza, que en una habitación tipo desván sin ventilación y con luz artificial, o en un garaje, por mencionar casos extremos que existen.
Como norma general, siempre deben estar fuera de las corrientes de aire. Aunque haya ventilación, los canarios no deben recibir directamente esa corriente.
En habitaciones cerradas no estaría de más instalar un pequeño extractor que funcione de manera continua, para garantizar una mínima ventilación y la renovación de la atmósfera.
Lo ideal son las voladeras, espacios amplios para que puedan hacer ejercicio. Si están en jaulones, es importante que no estén hacinados, ya que esto puede provocar picaje entre ellos. Muy recomendable es que dispongan de bañera todos los días.
Normalmente, la muda dura unas cinco o seis semanas como máximo, suponiendo que estén bien alimentados. Si tarda más, sería señal de que existe alguna anomalía. Los jóvenes nacidos en el año, a los dos meses, empiezan a cambiar solo el plumón, mientras que los adultos cambian tanto el plumón como las plumas grandes de cola y alas.
Para superar todo este desgaste físico está claro que el animal necesita un aporte alimenticio constante mientras dure la muda. Si no se hiciera este aporte, la consecuencia sería debilidad, que luego resulta muy costosa de recuperar.
En cuanto a la alimentación, no sé si los tiene con pasta casera hecha por usted o si les da pasta comercial. Personalmente, me quedo con la segunda opción: las pastas comerciales ya están estudiadas y equilibradas para usarse en función de la época del año. Para la muda se recomienda la pasta mórbida, que tiene mayor porcentaje de grasa. Puede usarse sola o mezclada con la pasta seca normal de la cría, según su criterio.
A esto debe añadir productos frescos de la huerta: zanahoria rallada, brócoli, manzana, lechuga y un largo etcétera, en función de lo que tenga a su alcance.
También conviene proporcionar tierra de minerales, grit y jibia.
En resumen: dieta mediterránea, para que se haga una idea. Alimentación variada, productos frescos de la huerta y minerales, bañera todos los días y evitar que estén amontonados en los jaulones.
Espero haberle sido útil. Un saludo.
PREPARACIÓN DE LOS EQUIPOS PARA CONCURSO
Por Rafael Cortázar Casado.En España, a primeros de noviembre, los criadores de canarios Roller están poniendo en marcha una tarea muy importante para ellos y sus canarios: escuchar a los nacidos este año y, por supuesto, a sus adultos.
En escritos anteriores recomendaba agrupar a los noveles por familias y por edad en jaulones de un metro. Una vez pasado en octubre todo el proceso de reducción de espacio y de adaptación a la jaulita de concurso —cuyo fin principal era evitar al máximo que el estrés perjudicara a los jóvenes—, ahora ya los tenemos en su espacio, preparados para que empiecen a contarnos cosas.
Los mismos cuatro pájaros que convivieron en el jaulón de metro, en un principio, serán los que formen un lote de cuatro jaulas. Cada jaulón será un lote. Cinco jaulones serán cinco lotes.
Alimentación y cuidados iniciales
El canario en la jaulita va a necesitar algunos ajustes en cuanto a la alimentación se refiere. Un espacio tan reducido, con escaso ejercicio, requiere otra dieta. La mezcla de grano será: alpiste en tres cuartas partes y nabina roja en una cuarta parte. En función de la situación geográfica se debería ajustar la proporción. Recuerdo haber leído que en Alemania los tenían solo con nabina como base de su alimentación; sería por la temperatura.
La nabina estimula el canto, favorece la dilatación de los distintos elementos que participan en la conformación del sonido y, como consecuencia, suaviza la calidad del mismo. Dos días por semana (jueves y domingo, por ejemplo) se les debería poner en un golosinero pasta de la que habitualmente comían. En los otros cinco días de la semana, yo particularmente les pongo nabina hervida, y se lo explico.
Por la noche, el día antes, pongo en un cazo con agua la nabina en remojo, en la cantidad estimada según los ejemplares que tengo enjaulados. Permanece en remojo toda la noche y por la mañana le doy un ligero hervor, no mucho; luego la paso a un colador, la limpio debajo del grifo y la dejo escurrir un rato.
La sorpresa viene cuando compruebo que los canarios solo se alimentan con ese golosinero de nabina hervida; el comedero con la mezcla de semillas ni lo tocan. Lo que me llama la atención es que mis canarios son unos copiones: resulta que se alimentan solo con nabina, igual que los alemanes, a pesar de que aquí no hace tanto frío. ¡Qué cosas!
Ahora que está cambiando el tiempo a más frío —la época de los catarros— y ya estamos tirando de más abrigo, si tienen la mala suerte de que los canarios se queden afónicos o con la voz rozada por el frío, pueden aprovechar y utilizar la nabina hervida como curativa. Solo tienen que cambiar el agua del remojo y el hervor por una infusión de regaliz. Durante toda la noche, la nabina en remojo absorberá el regaliz y sus propiedades antiinflamatorias aliviarán la afonía.
Dos días por semana se les pondrán unos gajos de manzana.
En cuanto a la iluminación de la estancia donde están los enjaulados, hay que procurar que no sea excesiva, pues los alteraría sin necesidad: la excitación no es buena. Nos interesa que estén relajados y tranquilos. Tampoco es buena una penumbra excesiva, ya que el equilibrio neurohormonal se relajaría demasiado y el instinto de territorialidad —y, como consecuencia, el canto— se vería afectado.
Todavía están en proceso de formación y es pronto para someterlos a cambios bruscos.
Hablando de alimentación: en cuanto a las “niñas”, que no les falte de nada. Sus sesiones con el fisio, su manicura, peluquería, baño diario, pasta diaria, fruta, verdura, brócoli, guisantes… Bueno, el chocolate que tanto les gusta a nuestras mujeres, eso no se lo pongáis a las canarias; no sé qué efecto les puede ocasionar. Tenemos que ponerlas muy guapas y con buenas reservas de aquí a la primavera.
Inicio de la preparación de los lotes
A finales de octubre ya estarán en lotes de cuatro, sin verse unos a otros; su instinto de territorialidad se va despertando. Cantan, pero no de forma completa y contundente: todavía no llegan. Es pronto para ponerlos encima de la mesa a cantar. El criador debe sentarse delante de ellos, donde estén todos ubicados, y limitarse a escuchar a los componentes del coro. Los canarios se tienen que habituar a su presencia y, a medida que vayan conociéndose y cogiendo confianza, irán entrando todos en la canción.
No crean ni esperen que en un principio los canarios vayan a ser buenísimos. Esta primera escucha global sirve principalmente para apartar ejemplares que emitan algún sonido que no guste al criador, teniendo siempre en cuenta que son muy nuevos y hay que esperar la evolución del animal. Ya queda menos para que nos ofrezcan su mejor canto.
Pasada una semana de acomodo, es hora de ponerlos encima de la mesa. En un principio se pueden poner un par de lotes a la vez; se animarán unos a otros y empezarán a cantar, con un separador entre los dos lotes para que no se vean y una tablita en la jaulita de arriba. Todas las jaulitas deben llevar el número de anilla del canario. No estarán mucho tiempo: unos diez o quince minutos. No hay que agobiarlos; están en proceso de adaptación, y el criador igual.
Hablando del criador: debe buscar un cuaderno y un lápiz. Hay que apuntar todo. Lo primero que debe anotar es la fecha de nacimiento de cada canario; la necesitaremos más adelante. En lo primero que vamos a poner nuestra atención es solo en la calidad del sonido que emiten los ocho jóvenes que tenemos delante. Si los cuatro canarios que forman un lote son de la misma familia, posiblemente el tono de sus voces será muy similar.
Si los otros cuatro que tiene al lado no son de la misma familia, el sonido podría ser distinto. Todo anotado.
Una vez que haya oído a todos los canarios un par de días, puede cambiar los lotes iniciales y poner, en días sucesivos, los más parecidos en cuanto a voces se refiere.
En unos cuantos días escuchándolos acabará captando sin ningún problema si el sonido es igual o hay diferencias entre ellos.Debe notar si se oyen las consonantes muy marcadas (más bien duras, buscamos solo sonido) sobre las vocales: a ver cuáles predominan. Son preferentes la O y la U; si aparece la I, no se alarmen, podemos tener un Klingelroll o un Klingel. Las que deben saltar las alarmas son la A, E y sonidos desagradables que no le gusten (todo anotado).
El sonido es grave, profundo, hueco o superficial: todo esto es una primera toma de contacto. Los canarios no están hechos; irán cambiando. Habrá algunos que ni se han estrenado, no han cantado; hay que tener paciencia, irán entrando. De estas primeras escuchas a las que oirán dentro de un mes habrá bastante diferencia.
De momento no se debería cambiar ningún ejemplar de los lotes. Los pájaros ya se conocen entre ellos porque han estado conviviendo en el jaulón de metro, incluso cuando ocupaban su espacio individual. No es conveniente separarlos: deben seguir juntos para facilitarles la adaptación a su nueva circunstancia.
El criador nuevo también necesita controlar todas las variables y no es hora todavía de liarse más cambiando pájaros de sitio. De momento no deshaga los lotes iniciales.
Ahora es tiempo de anotar todo lo que se observe en cuanto a la calidad de voz, el número de anilla de cada pájaro y la calidad del sonido que emite, al mismo tiempo que el fenotipo que tiene: si es cabezón, longitud del cuello, pechón o estrecho y finito, si se tumba en el palo para cantar… En fin, todo lo que observe hay que tenerlo en cuenta, ya que son sus características anatómicas las que influyen notablemente en el sonido que percibe, entre otras. En la hoja de cada canario debe quedar todo reflejado.
Una vez anotada la calidad de sonido de todos los ejemplares y sus anillas, ha llegado el momento de centrarse en la forma de emitir los distintos giros que nos están regalando cada uno de ellos.
Los giros del canto
Recuerden: giros continuos, semidiscontinuos y discontinuos.
- Giros continuos.
La nota reina del repertorio: el Hohlrollen. Céntrense, en un principio, solo en un canario, hasta que puedan apuntar en el cuaderno lo que está diciendo. Es la r y la o, un sonido rodado, continuo. ¿Es corto (rororo) o largo (rororororororo)? ¿Con la O o con la U? ¿Suena raro, con otra vocal? Todo apuntado. ¿Es recto o aprecia una ligera oscilación hacia abajo, o lo ondula? Todo apuntado. A continuación, cambiará el sonido: probablemente será más ronco; se percibe más la R y la O, pero conjuntamente irán incluidas las consonantes K, N, R. Estamos escuchando otra nota continua: el Knorr. Puede sonar más o menos
largo: todo anotado. - Giros semidiscontinuos.
Asocien el sonido que escuchan con los giros que conforman el canto del Roller. Enseguida notarán la diferencia entre un giro continuo y otro que se emite como a borbotones: no suena con continuidad. Estamos ante un sonido semidiscontinuo, el Hohlklingeln. Sonarán las vocales O y U y la consonante L, casi imperceptible. Comprobarán que no todos los ejemplares la emiten igual; serán de distintas calidades. - Giros discontinuos.
Aquí el sonido se emite a golpes: uno, otro y otro, al menos tres. Con las vocales O y U, aunque según la calidad del “violín” que esté tocando puede sonar con otras vocales no válidas (A, E, I), o incluso la temida “flauta”, la mala. Aunque sea un criador novel, enseguida le llamará la atención una flauta fuera del contexto. La consonante buena que estará presente será la D.
Tienen otro giro continuo que ya no es muy frecuente, pero sería una suerte (al menos para mí) que sonara en mi criadero: un sonido rulado pero con la vocal I junto con la consonante R, el Klingelroll. Lo van a detectar rápidamente, y con un poco de suerte hasta puede que les suenen unas campanillas, como aquellas que usaba el monaguillo de la iglesia: es el Klingel, vocal I con la consonante L.
Estos dos últimos giros deberán ser emitidos sin que se oigan en exceso sobre el resto del tono general; mejor que estén, pero más bien bajitos, sin destacar. Si se emiten con volumen superior, corren el riesgo de percibirse como sonidos agudos, no deseados.
Anotando todo lo que perciban lo necesitarán para luego formar los equipos. La finalidad de todo este trabajo es buscar cuatro ejemplares que tengan la misma calidad de sonido y la misma forma de emisión de los distintos giros. No pondremos en un lote un canario que alargue el Hohl con otro que lo emita cortito; deben ser muy similares. Lo que buscamos son los más parecidos en cuanto a voces y forma de emisión: tenemos que buscar cuatro ejemplares que suenen como si solo estuviera cantando uno.
No olviden que lograr una obra de arte, como es el canto de un Roller, formar un buen coro, no está al alcance de todos. Es más bien difícil, tanto para los canarios como para el canaricultor. No hay que desanimarse.
En unos días escuchando sus canarios y anotando en el cuaderno, ya sí pueden pensar en cambiar algún ejemplar que claramente esté en un sitio equivocado, buscando otro lugar que se asemeje más a su canto. Pero repito: no toquen todos los equipos. Hay que esperar, sin prisas; estamos aprendiendo. Hay más cosas a tener en cuenta antes de conformar los equipos definitivos.
Los responsables del canto: núcleos cerebrales y edad
Voy a explicarles una comparación.
Hace ya unos años, yo daba clases de pintura artística en una academia de arte, y una de mis premisas era que los alumnos no podían limitarse a copiar una foto para pintar un cuadro. Por lo general, aunque no todas, las escuelas suelen usar ese método de copiar fotos para enseñar a pintar a personas que empiezan. En niveles más avanzados ya copian modelos del natural.
Yo no les permitía copiar de fotos a los noveles en pintura, y les explicaba: el lado derecho del cerebro tiene la capacidad de crear, y el lado izquierdo la capacidad de ejecutar. Los alumnos que llevan tiempo siempre copiando de una estampa resultan tener su lado derecho dormido, por no decir atrofiado; no lo usan, al menos en la pintura, se lo dan todo hecho.
Les permitía copiar del natural una naturaleza muerta, por ejemplo, un bodegón sencillo, simple, o una sola forma orientativa. El trabajo consistía en interiorizar dicha forma. Por tanto, pasados unos quince minutos de exposición, les quitaba el modelo y tenían que terminar el ejercicio sin él. La sorpresa aparecía al final de la clase: ninguno de los trabajos se parecía al modelo inicial. De doce alumnos, podían ser aceptables dos como mucho; el resto dejaba mucho que desear. Incapacidad total para plasmar un simple zapato de tacón de una señora, y eso que todos sabían cómo era. Incapaces de representar en un campo visual una forma. Todos los cuadros eran distintos; ninguno igual.
Conclusión: la capacidad creativa de esos lados derechos del cerebro era nula, estaba adormecida, atrofiada de no usarla. La capacidad de nuestro cerebro es algo que se hereda y tiene su potencial, pero si no se usa para algo concreto, se atrofia. Se puede recuperar si se le pone en marcha. Aprendieron bien la lección: no quisieron volver a copiar de estampas.
En el canario, el control del canto viene dado por unos núcleos o lóbulos cerebrales que crean; son los responsables, específicos, que influyen notablemente en la función de su canto. Esa capacidad es heredable.
Junto con la dotación genética a nivel de núcleos cerebrales respecto al canto, tenemos un complejo mecanismo fisiológico que incluye un sistema de producción hormonal, los factores medioambientales del criadero y otra condicionante: la edad del animal. Todos juntos, al unísono, forman un paquete responsable de que nuestros canarios alcancen el canto que buscamos.
He mencionado la edad. Para esto necesitábamos la fecha de nacimiento de cada uno de los ejemplares.
Los núcleos cerebrales, desde su nacimiento, han estado presentes; se han ido desarrollando acorde a la edad. El canto del canario hasta ahora ha sido rudimentario; ha pasado por distintas fases propias del desarrollo de esos núcleos, normal en el crecimiento del animal.
Es cuando llega a los seis meses de vida cuando empieza el máximo desarrollo cerebral, que se prolongará hasta los ocho meses. Será cuando el canario empiece y acabe desarrollando su canto adulto.
Es ahora, en estas fechas, cuando se está llevando a cabo ese máximo desarrollo a nivel cerebral, claro está, en función de la edad que tenga cada ejemplar.
No podemos pretender que un canario de la última puesta, con cinco meses (equivalente a ocho años en un joven humano), se ponga a cantar en un lote con ejemplares que tengan ya siete meses de vida (equivalente a once años). Sus cerebros no están en las mismas circunstancias. En la edad de un canario, un mes o dos de diferencia es poco tiempo, pero fisiológicamente lleva sus ritmos, y nosotros no podemos cambiarlos.
Lo ideal sería agruparlos por fechas de nacimiento, para que estén en las mismas condiciones. Para que funcione el coro deberíamos ajustar las edades de los cuatro canarios: será una forma de que el criador ponga su granito de arena en la
colaboración del equipo.Formación del equipo
Una vez tengamos anotadas, de cada ejemplar, la calidad de sonido, la forma de emitir y la edad, podremos pasar a una primera aproximación en la formación de un equipo.
Repito: buscamos misma voz, misma forma de emitir y fechas de nacimiento cercanas.
En la base de la torre del equipo (posición D) pondremos al canario con más carácter, ese que no se calla aunque lo metamos debajo de la cama, con más volumen de voz: será el que arranque al equipo, el que primero empiece a cantar.
En la posición C pondremos al mejor cantor de los cuatro, el de mejor voz y mejor forma de emisión. Estará en la posición que coincide con la altura visual del juez, para que no se le escape. No debe arrugarse al marcar su territorio ante el que tiene debajo, que le hará frente.
La posición B será para el canario que sea similar al D (base de la torre), con algo menos de volumen.
Y la posición A será para el más tímido: estará menos presionado, por encima no tiene a nadie, y eso le ayudará a suplir su falta de carácter o timidez.
En ocasiones pueden encontrarse con que los cuatro ejemplares del lote son canarios con mucho carácter y, cuando cantan, el resultado no es muy agradable. En realidad, no están cantando: se pelean continuamente tratando de imponerse. El criador nota que no suenan bien; se están peleando, no cantan.
Una forma de actuar sería poner, un par de días o hasta que se calmen, abajo en el lote (posición D) un macho adulto que pondrá orden y calmará a los jóvenes.
Otra forma sería cambiar a otro lote, si fuera posible acoplar uno de los más fogosos, o incluso cambiar las posiciones dentro del lote, lo que a veces consigue que se admitan entre sí. Si las peleas se perciben en otros lotes, habría que revisar la iluminación de la estancia: bajarla un poco ayudaría a calmarlos. También puede darse la circunstancia de que hay un ejemplar en el lote que está “vagueando” y no canta. Tranquilos: podemos estar ante un desfase en el biorritmo del animal, cosa totalmente normal.
Yo nunca tapo ni pongo a oscuras a mis canarios. Me interesa que canten sin tapujos, que me digan lo que realmente llevan dentro, su bagaje genético. Si “dicen palabrotas”, se apartan y se espera que se les pase el cabreo.
Lo que sí hago es que, una hora antes de que les toque salir a cantar en la mesa, les pongo unas tablitas delante (como se ve en la foto) para que se calmen y estén tranquilos. Las jaulitas están separadas de la pared, y el separador entre los lotes está forrado de corcho, todo pensado para evitar en lo posible la reverberación del sonido.
Cuando cantan, el sonido rebota, les molesta y, como consecuencia, bajan el volumen de emisión, cosa que a mí personalmente no me interesa.

Los biorritmos
En alguna ocasión he oído comentar a criadores que participan en los mundiales: “Qué mala suerte, me ha fallado un pájaro en el equipo bueno”. Pues la culpa no la tiene el canario: puede darse la circunstancia de que ese animal tenga su biorritmo distinto al resto del lote.
Todos los seres vivos estamos sometidos a esta particularidad, incluso las plantas: la luna manda.
Biorritmo alto: pájaro a tope en su canto.
Biorritmo bajo: pájaro tumbado en el tresillo viendo la tele.A nosotros también nos suele pasar.
Estamos a finales de octubre y el Mundial suele ser en enero; tenemos dos meses por delante, y es ahora cuando estamos entrenando. Debemos anotar en el calendario cuándo están bien los canarios que destaquen como posibles seleccionados. Nos interesa saber cuándo están a tope y cuándo flaquean.
Como sabemos los días de enjuiciamiento, considero una torpeza mandar un canario que en esas fechas no estará en su mejor momento. En dos meses se ve el ciclo de los biorritmos, claro está, si tienen la curiosidad de anotarlo.
También se puede calcular el biorritmo del canario con una fórmula matemática, para lo cual se necesita, sí o sí, su fecha de nacimiento. En este sentido, el criador puede ayudar a ganar a su mejor lote.
A propósito: si han tenido la paciencia de hacer los lotes por fechas de nacimiento similares, también tendrán el lote por biorritmos, puesto que tendrán edades muy parecidas.
Bueno, esto de preparar un lote de cuatro canarios para que canten también es una obra de arte. No tiene nada de fácil. Con el tiempo y la ayuda de los canarios se puede aprender: tiene muchos palos que tocar.
Seguro que se me han escapado algunos detalles; de momento lo dejo aquí. Espero que, al menos, sirva de alguna manera como orientación y que, poco a poco, con el paso de los años, vayan formando su propio método, que en definitiva es lo que realmente interesa: su propio método de trabajo.
En el próximo escrito empezaré con nociones básicas de genética, por si pudieran ser de utilidad con vistas a la preparación de la cría. Esto será después del Mundial.
Un saludo.
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PREPARACIÓN PARA LOS CONCURSOS
Tercera parte
La cocina del Roller nació para orientar a criadores que comienzan con esta bonita afición y, al mismo tiempo, creo que también podría ser útil para aquellos que ya los están criando, pero que se encuentran todavía en el primer rodaje. Cuando uno empieza con estos canarios es normal y frecuente que la calidad de los ejemplares esté por encima de los conocimientos del criador. Todos hemos
pasado por esa circunstancia.Variable D, la manipulación:
Estamos en plena manipulación de nuestros canarios. Ahora mismo estos jóvenes cantores son como los niños pequeños: esponjas; lo absorben todo, tienen la capacidad de copiar todo lo que se mueve en su entorno. Es algo natural, y es por eso que la manipulación toca muchos palos; influye muy notablemente en el canto que nuestros jóvenes acabarán proporcionándonos en un futuro no muy lejano: Enero, febrero.
La forma de tratar a nuestros jóvenes que voy a exponer no son normas que se deban tomar al pie de la letra; deben ser orientativas, y voy a procurar exponerlas de forma sencilla para que no se creen dudas innecesarias. Cada criador tiene sus circunstancias particulares que lo condicionan a la hora de establecer “su propio método” de trabajo. Conociendo las normas más elementales a seguir, es cuestión de
que encuentre un equilibrio de actuación, teniendo siempre como norma principal que el importante siempre debe ser el canario. No obstante, cuando la página web de la asociación esté funcionando, habrá un apartado de preguntas y respuestas que seguro
será de utilidad.
En octubre ya empezamos los criadores a ser los responsables de que los canarioscalcancen las cuotas de calidad que llevan en su potencial genético. Que alcancencbuenos resultados en los concursos, que se queden a medias o que se vean desechadoscserá, en buena parte, debido a la forma de actuar del criador.
Hasta ahora, digamos que íbamos de la mano, al unísono, nosotros los criadores y nuestra amiga la naturaleza, al mismo tiempo, al compás. Proporcionábamos a los canarios lo que considerábamos que necesitaban en cada momento. Pero en octubre ese equilibrio se rompe y el que cría canarios para competir se ve obligado a tomar la responsabilidad del futuro cercano en cuanto al canto se refiere.
Normalmente el canario tarda unos dos meses en cerrar el canto, pero como están cercanos los concursos, el criador antepone el desarrollo acelerado del canto al desarrollo natural del proceso hormonal y físico, que por naturaleza debería estar completado allá por enero, cerca del inicio de la primavera. Sería cuando el canario, con vistas a marcar su territorio, contactar con las hembras y discutir con los otros machos, cerraría el canto.
Pero si se quiere competir no queda otra que empezar a despertar su instinto de territorialidad (no hormonal, que sigue su curso natural) y forzar un desarrollo prematuro del canto, aunque por ello estropeemos el normal desarrollo del mismo.
Posiblemente se descartarán algunos ejemplares que, si les hubiéramos dejado tener un desarrollo más natural, nos habrían aportado resultados muy distintos. De hecho, hay ejemplares que de inicio se descartan y nos quitamos el sombrero cuando, por casualidad, los escuchamos en enero en el jaulón de los desechados.
Pequeño resumen:
En el escrito segundo, los canarios habían terminado la muda. A continuación, su funcionamiento fisiológico, por naturaleza, activa sus hormonas y el pájaro empieza de nuevo a repasar de forma más continuada. Los separamos de la voladera por edad
(nacidos en abril-mayo) y por familias. Pasaron a un jaulón de metro y, progresivamente, dejando pasar un par de semanas, se les redujo el espacio con rejillas de alambre, para a continuación, una semana más tarde, volver a reducirlo hasta que llegaran a su espacio individual, su propio territorio.
Los nacidos en junio-julio, sin prisas, debemos haber empezado a reducirles su espacio unos 20 días más tarde que los primeros. Son todavía muy jóvenes; tienen ahora cinco meses (8 años equivalentes).
Y ahora, en la segunda semana de octubre, ha llegado el momento de enjaular al primer bloque de canarios (abril-mayo). Cada jaulón de metro será una torre de cuatro jaulas con los pájaros de la misma edad y familia que han estado juntos todo elmes de septiembre. Ya se conocen, se han estado viendo continuamente; se pelearán menos.
Lo que sí los va a alterar es el pequeño espacio en el que se tienen que mover. El paso a un espacio aún más reducido, la jaulita de concurso, puede desencadenar un estrés añadido que, aunque no a todos, les frenará en su hasta ahora incipiente desarrollo del
canto. El criador tiene que hacer lo posible para que este cambio en su hábitat los altere lo menos posible. Es su primera toma de contacto y no por mucho tiempo, pues van a estar, en un principio, solo dos días.
Ponemos los distintos lotes que tengamos uno al lado de otro, dejando que se vean. Recordar que lo primero es evitar el estrés de los canarios hasta que se hagan a la jaulita. Separados los lotes unos 6 cm, en la jaulita de arriba pondremos una tablita: evitaremos de esa manera que el sonido se escape libremente hacia arriba. Como he dicho antes, dos días de jaulita y volverán al sitio individualizado que ocuparon en el jaulón de metro, donde estarán otros dos días de calma.
Pasados estos dos días de reposo, pasarán de nuevo a la jaula con los mismos compañeros que tenían desde el principio. Ahora sí pondremos un separador para que no se vean con los otros lotes. Empezarán a cantar; irán entrando en un canto más
maduro, pero todavía no cerrado. Hay que esperar, dejarlos tranquilos, que evolucionen. No ponerlos aún encima de la mesa para cantar.

Estos separadores yo los tengo forrados de corcho por ambas caras.
El criador debería, en lo posible, sentarse delante de todos los lotes para oírlos, por si aparece alguna nota discordante o algo que no guste. Se puede retirar el ejemplar y llevarlo a la voladera para volver a escucharlo en enero. Los canarios se irán
habituando a la presencia de su criador. No pensar que van a cantar dando al máximo todo su repertorio: están empezando, y nos toca esperar.
A ser posible, los pájaros ya enjaulados y puestos por lotes deberían seguir en el mismo ambiente, pero de alguna forma apartados de las hembras y los otros machos más jóvenes que esperan para ser enjaulados. Misma iluminación y temperatura, para que el cambio no sea brusco. La alimentación en la jaulita será de grano (alpiste-nabina) y una o dos veces por semana nabinero con pasta, gajo de manzana una o dos veces a la semana, intercalando para que no coincida con la pasta, y limpieza, mucha limpieza.
A primeros de noviembre empezaremos a tratar el canto y la forma de componer los lotes en función de las características de cada animal, para empezar a entrenarlos.Descarga el artículo completo en:
El verdadero valor de un Criadero. Por Rafael Cortázar Casado
Como decía mi maestro Paco Alarcón: “Las niñas”.
Tengo un muy grato recuerdo de los primeros concursos de canto a los que asistí, que se celebraron hace ya en Zafra (Extremadura, España). Reunión con otros criadores, compañeros de afición y amigos; escucha de rollers de distintas estirpes, con variedad de voces y formas de emitir; charlas edificantes que nos servían para cargar las pilas y seguir con la afición. Pero también, en estos recuerdos, tengo otras imágenes para mí interesantes y que tienen que ver con nuestros canarios.
En el viaje por carretera había largas rectas y, a la vista, un bonito paisaje extremeño conocido como las dehesas. Muchas encinas centenarias y, lo que me llamaba la atención, muchas vacas pastando; y allí, en una confortable sombra, había un precioso animal, grande, poderoso, con un fenotipo que llamaba la atención: un verraco, un semental.El ganadero, dueño de estos animales, lo debería tener muy claro; el genetista que trabajara con esa estirpe de animales debía estar convencido de que el valor de esa ganadería estaba centrado en las hembras.
En la dehesa había 100 vacas y un toro semental.
Extrapolando.
Sí, señores, el valor de una estirpe de canarios radica en un buen plantel de hembras, fijadas sus características con una genética muy bien estructurada, “acompañadas” de unos buenos sementales.
A mí siempre me llamó la atención que Paco Alarcón daba todos los años a sus colaboradores, para el mantenimiento de su estirpe, cualquier macho que le pidieran. Pájaros de 90 puntos que se repartían sin que Paco pusiera ningún tipo de pega.
Pero, amigos, yo todos los años le pedía hembras, y la respuesta siempre era la misma: “No hay niñas”. Las hembras no salían de su criadero con tanta facilidad.
Cuando Paco dejó de criar, en 2002, me llamó y me dio un jaulón lleno de hembras. Mi criadero, que estaba en 22 de Holl, pasó a tener 24 en Holl. Su nota reina, la que a él le gustaba, era y es la característica principal de sus canarios.En su criadero había muchas canarias y los machos necesarios, los justos, los sementales para mantener nada menos que las tres ramas de su estirpe.
A la conclusión que yo llegué hace tiempo es que la base de un criadero es un buen plantel de hembras genéticamente trabajadas.
¿Y por qué saco a relucir este tema?
El criador, en estas fechas (septiembre), está volcado en la preparación de los machos con vistas a los concursos, aun a costa de poner por delante un método de trabajo que deja en segundo término la maduración, a nivel fisiológico, del animal; prioriza el desarrollo acelerado de su canto a costa de perder algún ejemplar que, por no haber desarrollado adecuadamente, se verá apartado indebidamente.
Pero ¿qué pasa con las hembras en esta época?
Las hembras son otra historia.
En la voladera están las hembras adultas que han criado este año, las reservas y las jovencitas.
Las adultas, con el potencial orgánico acumulado el año pasado, se enfrentaron a la cría con la llegada de la primavera. Nada más empezar con la formación de los huevos, comenzó el intenso desgaste a nivel orgánico que se les venía por delante; desgaste que fue compensado con el aporte de nutrientes que el criador les fue poniendo a su disposición. Toda esa alimentación se estaba concentrando en la formación del huevo, ya engallado por el macho, nutrientes que alimentarán al nuevo ejemplar que llegará a nuestro criadero. A nadie se le escapa que la fortaleza física de los nuevos canarios dependerá de lo que se haya encontrado en el huevo para nutrirse durante toda la incubación.
El desgaste de la hembra no acabó en la puesta y posterior incubación. Una vez nacidos los canarios, hay que criarlos, sola o acompañada de su macho, y a continuación afrontar las siguientes puestas, consumidoras de reservas que la naturaleza de la hembra proporcionará. Pero ahí no acaba todo: terminada la cría, se mete en la muda; más consumo de reservas.
Todo esto ya lo saben los criadores y, naturalmente, no dejan de aportar todo lo que tienen a su mano para ayudar a reponer.
¿Y las hembras nacidas este año?
Pues, en las jovencitas, el desgaste a nivel orgánico con el que se han enfrentado es la muda: solo del plumón, la pluma pequeña; las grandes no. No es un consumo de reservas muy elevado si lo comparamos con el de las adultas. Pensemos que se compensó con la buena alimentación que el criador les proporcionó en ese momento.
Vuelvo a compararlas con nuestras jovencitas. Una mujer de 13 años puede tener descendencia y una hembra de canario, con ocho meses, puede criar ya.
Si la canaria nació en abril de 2025, cuando llegue a marzo de 2026 tendrá once meses de vida, que serían 18 años de nuestras jovencitas. Si nació en junio de 2025, cuando llegue a marzo de 2026 tendrá nueve meses de vida, que serían 14 años de nuestras jovencitas. Por edad, estarían preparadas para la cría sin ningún problema.¿Por qué llamo la atención sobre estas cuestiones? Pues por si hay algún criador que no le dé la suficiente importancia a la alimentación y cuidados de las hembras, tanto adultas como jóvenes, en esta fecha concreta, septiembre.
Como van a convivir en la voladera las hembras adultas con las jovencitas, nos viene bien para darles las atenciones que necesitan hoy, para que consigan acumular en los meses venideros buenas reservas con vistas a la cría de 2026. Dependerá de lo que el criador les aporte.
IMPORTANTE: la alimentación
Normalmente, en estos tiempos que vivimos, prácticamente todos los criadores utilizan pastas preparadas específicas para canarios, con distintas composiciones en función de la etapa del año, y son los criadores los que seleccionan de forma adecuada en función de sus pretensiones. No obstante, algunos siguen preparando sus comidas de forma casera para sus canarios.
No hay que olvidar que la alimentación es una de las variables (variable A) que influye muy notablemente en el desarrollo del nuevo ejemplar y, por tanto, en el canto que tendrán nuestros próximos canarios. Por tanto, es conveniente establecer una constante en cuanto a la alimentación: no podemos estar cambiando todos los años lo que proporcionemos a nuestros canarios, lo mismo a las hembras que a los machos. Hay que mantener, al menos cuatro años, la misma alimentación para que no distorsione los resultados finales.
En las variables sí puede actuar el criador: puede hacerlas fijas. Si al cuarto año hace los cierres adecuados a nivel genético y obtiene los ejemplares en el quinto año, y no es lo que se buscaba, entonces podrá cambiar la alimentación para ajustar. Controlar todas las variables, dentro de las posibilidades de cada uno, servirá para que los futuros canarios canten más a la genética que llevan dentro; estarían menos influenciados.
En resumen, van a necesitar todas ellas, adultas y jóvenes:
Buenos bocadillos de proteínas, de origen animal y de origen vegetal. Buenos bocadillos de hidratos de carbono. Aporte de vitaminas y minerales provenientes de la huerta (zanahoria rallada, brócoli rallado en la pasta, frutas, verdura, guisantes y un largo etc.). Arena de minerales; un hueso de jibia que no falte.
Necesitan proteínas para reponer lo gastado y construir para la próxima cría.Hidratos de carbono que cubrirán su abdomen de esa grasita amarilla que tanto gusta a los criadores y muy necesaria para afrontar el invierno.
Que no falte la huerta en el criadero, fuente de vitaminas frescas y minerales muy variados.
Y en la pasta, todo el año, deberíamos añadir, como obligatorio, un protector hepático que tiene como ingredientes principales la alcachofa y el cardo mariano. El hígado es un órgano que está expuesto a daños incurables, irreversibles, desde que nace el canario en el nido, con la alimentación que el criador pone a disposición de sus padres. Es un órgano que, si se daña, es para toda la vida; se estropean muchos canarios en el nido por este motivo. Protector hepático en la pasta para prevenir.
Otro compuesto también necesario en la pasta, todos los días y todo el año: un controlador de bacterias (coccidios) a nivel del aparato digestivo, para que no se rompa su equilibrio, para que no se multipliquen y acaben siendo patógenas.La hembra, cuando está incubando, permanece mucho tiempo echada en el nido; actitud natural, pero que provoca una retención prolongada de los excrementos, hecho que rompe el equilibrio natural de los intestinos y, como consecuencia, una multiplicación de bacterias que acaban volviéndose patógenas si no se las controla, dando lugar a muertes no deseadas: la colibacilosis. Hay productos específicos basados en extractos vegetales naturales que nos proporcionan las casas comerciales, pero, si no se tiene acceso a ellos, puede usarse el ajo en polvo —más fácil de encontrar en tiendas de alimentación—, que es un bactericida natural. Importante usarlo durante todo el año y, por supuesto, en la cría.
En resumen: bañera en la voladera todos los días, si se puede, y que no les falte de nada a las “niñas”.
Yo llego a una conclusión: a partir de septiembre es importante —o más importante— preparar a las hembras para la cría que preparar a los machos para los concursos.
El valor de un criadero es un buen plantel de hembras. La alegría del criador será cuando, en primavera, sople el abdomen de sus hembras y vea que la tripa “sin plumas”, con grasita amarillita, le anuncia el comienzo de la cría. Si el abdomen todavía está cubierto de plumón, tranquilos: solo queda esperar hasta que se vaya despejando. Y, como dice un criador amigo mío: hembras grandes y gorditas, a ser posible.

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